Mucha gente habla de la importancia de la integridad, incluida yo misma, y sin embargo cuando hablamos de eso a menudo asumimos que aquello en lo que estamos demostrando integridad, es bueno en sí mismo. Durante la preparación de mis presentaciones para las conferencias del Instituto en los EE.UU. y Canadá, me encontré con un artículo muy interesante que me llevó a reevaluar cómo hablo acerca de la importancia de la integridad.
En el número de otoño de 2009 de la revista Rotman (producida por la Rotman School of Management de la Universidad de Toronto) una entrevista con Michael Jensen aborda el tema de la integridad, así como la moral y la ética. Jensen, profesor emérito de Harvard, ha escrito bastante últimamente sobre la importancia de la integridad.
En sus escritos, nos desafía a todos a recordar que la integridad de por sí es un valor neutro, el término proviene de la raíz del latín integer, que quiere decir entero o completo. Así que cuando pensamos en una persona de integridad, y usamos eso como una descripción positiva, lo que a menudo no vemos es que lo que nos parece tan positivo acerca de esa persona de integridad es el hecho de que vive en base a un conjunto de valores y principios que admiramos. Es su integridad hacia sus valores lo que es positivo, no necesariamente el hecho de que sea íntegra honrando su palabra y cumpliendo sus promesas. Sin duda, si los valores sobre los que vive fueran ofensivos para nosotros - elitista, codicioso, arrogante y abusivo en su trato hacia las personas con menor poder -, ¿admiraríamos su integridad hacia esos valores?
La entrevista de Jensen me dio una clara visión de la importancia de recordar siempre el primer pensamiento que debe acompañar cualquier comentario sobre la integridad de alguien. Para los líderes dignos de confianza a quienes admiro, su integridad es una cualidad positiva dado el honor con el que asumen sus responsabilidades de liderazgo. Lo que realmente importa son las acciones de un líder confiable que transmiten el honor de su posición, el honor con el que trata a la gente y el honor que siente como líder. Cuando un líder confiable actúa con humildad, es respetuoso con los demás y utiliza el poder de su posición y su poder personal para beneficio de los demás, entonces es honorable. Y su integridad hacia esas cualidades es admirable.
Los grandes líderes dignos de confianza son grandes porque buscan construir relaciones basadas en la confianza con las personas con las que trabajan. Gran parte de su éxito como líderes se debe a la increíble cantidad de esfuerzo discrecional que obtienen de sus colegas, compañeros de trabajo y otros empleados más lejanos - todos los cuales sienten una fuerte conexión con la experiencia positiva de trabajar con un líder con honor e integridad.
Al considerar su propio estilo de liderazgo, junto con los éxitos y desafíos que ha enfrentado, por favor recuerde mirar también qué es aquello en lo que usted está demostrando integridad - qué acciones coinciden con sus palabras, y qué promesas cumple. Si sus palabras y promesas son creíbles, respetuosas y justas, entonces seguramente va en la dirección correcta para ser considerado digno de confianza.
Amy Lyman, PhD es co-fundadora de Great Place to Work® Institute y autora del libro de próxima publicación “The Trustworthy Leader” (El líder confiable).




